viernes, 4 de marzo de 2011

Delirio II


Ha finalizado en mi algo,

algo que me llenaba de amargura,

y ahora que no lo tengo...

ahora que no lo tengo,

me siento como la sal,

peor que antes, carente de dulzura en extremo,

faltante de lo que para mí era el aire.

Antes... antes al menos antes

me expresaba por sensaciones,

buenas o malas,

pero hoy hay un Pero,

hoy me expreso en protesta,

protesta por la extinción de mis pasiones,

protesta por el avaricioso silencio,

protesta por la transformación de mi rojo interno

en una luz que se apaga a cada momento.

Ya no tengo más conclusiones

a excepción de ésta, concluyo.

Creo que ya no me importa nada,

amores, desamores, de que sirven,

lo que te dan te lo quitan,

y solo queda la experiencia maldita

que a montones trae recuerdos,

y para mi consecuencia

genera el encierro.

Creo que si estoy loco y me lo dicen

me sentiría inmensamente alagado,

a pesar de la inexplicable tristeza,

que bien me siento...

me siento como se sentiría un rey

en mi caso de un reino ya perdido,

me siento inadaptado a todo,

y a la vez implacable,

frágil como una rosa

pero hiriente con cada espina.

Me siento de muchas formas,

pero en este momento

mis tres dimensiones;

tristeza, alegría y demencia,

desaparecieron,

hoy no tengo ejes,

ni tampoco referentes,

hoy no hay color ni sonido que me identifique,

mañana capaz que tampoco.

Me siento anormal en una sociedad extraña,

donde lo normal abunda

y la inteligencia escasea,

donde placer es única felicidad,

y tristeza todo lo demás.

¿Quien dice lo que es normal?

¿Pertenecer a la mayoría es lo normal...l

cuándo yo creo que la mayoría es el sector mas predecible

y mas vulnerable dadas las circunstancias globales,

que de lo contrario el mundo sería un poco mejor?

Si la normalidad es eso

que inútil que es la reproducción.

Si la normalidad por su peso es quien crea caminos,

Yo seré quien haga los atajos.

Inútiles esclavos del mundo,

donde sus vidas son la excusa para la circulación del dinero,

donde sus vidas son excusas para la circulación del amor,

y éste, la gran excusa para pasar de lo blanco a un implacable negro.

Admiro a estos nuevos comerciantes.

Me pregunto de que me servirá escribir esto,

mis pensamientos que en silencio gritan,

de mí los adverbios que hoy recobran vida,

Me siento feliz,

pero sin una sonrisa.

Un loco que difícilmente entiendan,

un desconsiderado por la muerte,

el ente que vive en su mente.

Soy un caramelo amargo

que día a día se come solo,

dudo alguien entienda mi metáfora.

hoy soy más inteligente que bello,

y ojala siempre así sea,

por mas que el mundo devore mi coeficiente,

y los tontos me maquillen.

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