viernes, 4 de marzo de 2011

Delirio


¿Se pensó alguna vez en el porqué de la inocencia,

En el porque de tantas carencias,

En el porqué de sentir la soledad a pesar de tenerlo, en parte, todo?

Se pensó todo, pero no se racionaliza nada.

Se vio la lluvia, pero no cada gota caer,

Se generaliza, y no se profundiza,

Se conjeturan situaciones, pero no momentos,

Se hacen tantas cosas,

Indebidas, con total aval,

Libertad de presupuesto,

Gratificante nula emoción del vacío interno.

Alguna vez, ¿escuchaste el silencio?

Imagino que no, imagino que nada,

Que poco razonaste, y mucho intentaste,

Pero los motivos de la motivación jamás existirán ya en mí,

Completa resignación,

Lamentable devoción, unánime.

No hay luz, ni oscuridad,

He llegado al punto medio, a un gris interno,

A la negación de todo, y a mi aceptación por completo.

Una caída al vacío,

Laberintos de espinas, en pleno descenso,

Ausencia de la luz a cada momento,

El ruido a nada ensordece,

He optado por toda la sangre beber,

O derramarlo todo, pero generarte un vacío que al menos puedas sentir.

Ya no hay mentiras ni verdades, solo posiciones,

No hay más un infinito, solo tus limitaciones,

Ya ni siquiera sé si existo,

Si mi yo es otro, o si yo ya no soy el mismo,

Las situaciones a uno cambian,

El entorno cada vez mas se agranda, pero de basura,

Ridícula satisfacción imaginaria carente de lógica,

Carente de perspectivas y neutralidades,

Creo que ya es hora,

De retomar rangos, de establecer prioridades jerárquicas,

Es el todo o el nada,

Se llego al final, pero de un comienzo,

Al completo retorno del deseo,

A una explosión de un neutro que mucho genera,

Pero nada hace, aún así, sin efecto alguno,

El tiempo sigue, y se detiene,

Se detuvo un siglo mientras escribía, y ni yo ni nadie lo notó,

Y otra vez todo se vuelve a detener,

Las estrellas parecen caer,

El sol... ya no está,

Es el deseo del gigante que todo parece mover,

De cierto modo se ha sobrepasado un límite,

Entrando a la negatividad del humanismo,

Saliendo de lo llamado normal, y comenzando el ciclo de finalizaciones.

¿Qué es el amor si no lo puedes ver?

-¿Acaso es esa estimulación del deseo?

¿O tan solo es la proclamación de varios sentimientos acoplados en la soberanía del mismísimo nombre?...

Quizás no sea nada, aunque para muchos lo sea todo,

Quizás yo no exista, y ocupe un espacio imaginario en la mente del gigante,

Tal vez mis contactos sean mentales, o tal vez sea este mi arte,

De lo único que estoy seguro es de la gran incógnita del existencialismo,

De la magia de la noche,

De mi delirio sin barreras,

Del inútil desahogo que poco genera,

De la no resolución de los problemas,

De la eterna lucha y mi tediosa condena,

Y se acabó todo por completo,

El cielo ya no tiene sentido una vez que se le encuentra la limitación,

Aun así sin poder volar lo siento, una parte de mi no está existiendo,

Poco a poco se desvanece, así como el maldito sol va cubriendo la oscuridad en amaneceres,

Así como el tiempo seca mi boca con tanta sed, y mi sangre fluye deseosa de poder,

Así todo muere, de modo lento, casi invisible al ojo humano,

Desapareciendo por completo,

Cayendo en las profundidades, cegante neblina,

Atravesando horrores hasta destino,

Faltando tan poco, chocando contra el viento a cada segundo,

Como si fueran vidrios que no lastiman, pero alteran,

Disfruto mi caída, abro mis ojos, que nada pueden ver, siento la pena.

Sigo cegado, cegado de libertad, desangrándome en un papel, y a la vez en interna guerra,

Que nunca termina hasta que uno de mis yo muera,

Defendiéndome de modo imparcial ante la adversidad de mi Némesis, de mi mismo.

Apreciaré esta noche sin estrellas,

Mis montones vacíos amaneceres,

Mis soledades desconsoladoras, mis miles de oportunidades negadas,…mi apatía,

Aun así caminaré, dando cacería a los vivos, matando en mí la fábrica de emociones,

Dejando un bosque seco, que el tiempo lo transforme en desierto, que mis recuerdos sean esa arena,

Que el viento la sople eternamente, hasta desaparecerla.

Y al final ser como la nada, indefinida de todo, volviendo a nacer,

Donde mi mirada te penetre, donde mis palabras te destruyan, donde piedad no exista, y amor sienta envidia,

En un camino eterno, donde tus pies sangren del cansancio, donde tu clemencia sea absoluta, donde la vulnerabilidad en mi no exista,

Donde tu sangre sea mi néctar, y la pasión desmesurada mi vida.

Donde mi corazón al amarte abarque tu existencia, te consuma día a día, sufras el deseoso querer, y cubra tu ser con mi oscuro manto del inmortal placer.

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